Una noche oscura del alma, escrita como literatura.
Cuando la mano de Beatriz resbaló fuera de la cama, Alejandro Torres juzgó a la muerte como una simple ofensa dispuesta a ceder ante el peso de su fortuna. Lanzó las flores al piso, estrelló el teléfono por la ventana, y de la habitación del hospital solo rescató una muñeca de porcelana envuelta en una nota; el último intento de su familia para convencerla de resistir.
Dos semanas después, un viejo amigo de su padre le entregó una servilleta, revelando un nombre, unas coordenadas y una advertencia: «Una vez que cruzas, las reglas de tu Dios ya no aplican». Alejandro aceptó el precio exigido para recuperar el alma de su esposa.
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